domingo, 3 de mayo de 2026

 La gorra roja.

El museo cuando llueve.
Las lamas, entrar por donde ya había  escrito. Salir escribiendo el tuyo.
La disposición de las lamas, agitación después de verla. La vegetación. El tipo de vegetación, la primavera. A media altura.
El espacio Blanco. Zona Blanca autónoma en secreto.
Los abrazos, los besos.
El mirador. Verlo desde la distancia.
El globo en forma de corazón, una manera de despedir el lugar.
Tus abrazos y tu mirada mientras vamos en moto.
Tú energía tus ganas de seguir.

Recordar el día empezando por el final por tantas cosas que vimos e hicimos.
Cantera, Entramos directos. Haber estado antes me hace caminar seguro, pasar por delante de las cámaras rápido.
Asegurar el lugar visto. Ponerlo en común.
Sumar rincones al lugar, ir más allá, explayarse, moverse con más calma.
El límite entre la montaña explotada, y la logística de explotación.
Un embudo, un mortero para fragmentar los bloques de piedra.
La posición para ver Maman de Louise Bourgeois en su versión más industrial.
Arrancar escaleras y colocarlas en otros lugares.
Escaleras de un sitio. En otro.

Entre Carreteras, llegamos a una zona de servicio de la autopista por caminos de huerta. Me gusta este contraste.
Una zona destinada a repostar, a estirar las piernas…
Encontramos una furgoneta abandonada, le faltan las ruedas delanteras. Apoya sobre unas cajas de naranjas, el interior esta lleno de basura.  Me decido a escribir sobre ella, Cate graba mientras lo hago.  No termino el ENTRE cuando escucho un coche detrás mio, y para que me percate de su presencia enciende la sirena.
Nos identifican , entregamos los DNI, los apoyan sobre el asiento de nuestra moto y les toman una fotografía. Más tarde Caterina, me confiesa que es el gesto más tierno que podía imaginar. Nuestras caras allí juntas. (Me enamoro de su reacción, como afronta la situación) Nos preguntan si es para algún canal de internet, les decimos que no, que es poesía. Se extrañan, me entusiama escuchar la palabra poesía en la boca de un guardia civil, aunque vaya acompañado de un interrogante de extrañeza. Nos quitan el spray con el que estába  escribiendo en ese momento. Veníamos de lejos, el spray está casi vacío. Preguntan por si llevamos más, yo obediente confieso que si, que hay otro. Este está entero.
Se van, volvemos a los caminos de huerta en dirección a la cantera.
Pero se me ocurre, que de camino hay  un punto limpio donde seguramente podamos encontrar algún spray. Vamos para allá, cruzamos el pueblo, están en fiestas.
El agujero de la valla es grande, esperamos a entrar porque hay un vecino que  entra por el camino. Entramos con un poco de descaro, Desde la carretera se nos ve, así que nos movemos rápido. Zarandeo varios sprays, casi todos vacíos. La canica suena fuerte hasta encontrar un rojo con poco de pintura. También sacamos un bote de plástica  y un pincel con la punta seca, con un cúter cortamos los pelos secos. Cate lo graba.
Seguimos rumbo nuestro destino, nos volvemos a cruzar con los mismos guardia civiles, pero no hay problema. Estamos en la carretera.
Paramos a por un bocadillo de tortilla de patatas con pimiento verde en un bar de carretera. Lo pedimos para llevar.
Nos lo comemos en la cantera, en su antigua infraestructura, ya en desuso y preciosa por su combinación. De materiales y polvo posada sobre sus partes. Solo están nuestras pisadas.
De postre unos nísperos que recogió Cate, de camino.
Al día le queda una hora de luz, así que recorremos el lugar documentando escaleras, tubos, estructuras.
El silencio se interrumpe con un compresor que relincha de cuando en cuando.
Atravesamos la zona de trabajo, las oficinas.
El mortero de piedra, el embudo, la transición de un lado a otro. 

El spray rojo, símbolo para seguir. La pintura justa para escribir que  estuvimos. 
Spray gastado en luna llena.

Merendar a las 22:00 yendo en moto. 

El Pasillo cerrado entre el Cementerio y el Tanatorio.
El sonido.

Rescatar una estanteria. Instalarla en el pasillo, en el lado del Cementerio. Evitar ruidos en el cementerio.
Recoger objetos de aquel lugar  y colgarlos. Ofrenda objetual.
Previa, alcayatas y tornillos aprovechando los agujeros hechos por las termitas en el marco de una estanteria.  

Las fotos de ti, cámara en mano. 

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