domingo, 29 de diciembre de 2024

 pág 84: 

Salpicada de solares.
Viviamos  instalados en la tensa víspera de los derribos.
En ese sentido, crecer entre pisos abandonados y fincas a punto de caer fue un aprendizaje superior.
El ejercito de los normales.
un lugar anodino y extraviado en pleno corazón de la ciudad.

En todo hay una parte que está sin explorar. Al mirar pensamos en la huella de lo pensaron otros. 
Pero hasya lo más pequeño tiene dentro algo desconocido. 

Ahondar en la novela del escritor fracasado es tan recurrente como deudor de una mentalidad comercial. Ya no sé muy bien en qué consiste el fracaso. Es una de esas palabras que provocan sugestión. Parecen inventadas para seducir a los cretinos que aspiran a vivir todo el tiempo en el alambre de las grandes pasiones. Las grandes pasiones me impresionan poco. Me impresiona más la falta de atención. Aprender a mirar, de eso se trata. Ahí para mi fortuna, nunca fracasé. Conviene, por tanto , que me deshaga del prejuicio artístico del fracaso y no regrese más al efecto conmovedor de su apología. No hay fracaso fuera del concepto de fracaso. Es una impostura más. Estar en conflicto con uno mismo sobre la conveniencia o no de matizar los recuerdos es tan solo un juego, una manera juiciosa de medir en silencio los propios fantasmas. No hago daño a nadie. Escribo, y mientras escribo la ciudad se confunde con un fogonazo que me devuelve al mes de agosto de 1984. Tengo que insistr en ese planteamiento. Dejarlo abierto, pero cerrado. Abierto en la puesta en escena de lugares, cerrado en la cosmovisión que planea. Huir, en todo caso, del relato generacional. No soy portavoz de nadie. 


*Como competir con unos sprays nuevos, con esos difusores.
Con herramientas precarias, convivir con las manchas, con otros tiempos, aparecer en otros lugares.
Mega negro + ultrafat.

sábado, 28 de diciembre de 2024

Noruega, Rafa Lahuerta Yúfera.

Pág 376,

La lucidez vale si ha sido una actitud permanente y no una pose. Pero ha valido antes, no ahora. Ahora da igual. Ahora lo mejor , si se puede, es preservar la calma. Eso intento. No siempre puedo.

No he hecho otra cosa que tejer y destejer la misma tela de araña. También eso, ahora lo veo, es un mérito anómalo. Nunca di la vuelta al mundo. No me hizo falta. Mi vida ha sido un círculo. Me limité, desde la rutina y la prudencia, a vivir bajo la sombra de una sola calle, la última calle de la ciudad.

El testimonio de un hombre sin hijos no puede importarle a nadie. 

Bajo esa premisa me revuelvo  contra mi escritura de aficionado y el vértigo me devuelve al lugar de los ingenuos. Mi mundo era un mundo agotado. Esa transición entre lo viejo y lo nuevo me convirtió en un ser ausente. La experiencia humana de la ambición me resulta ajena. No he comprendido los rasgos esenciales de mi época. He puesto todos mis esfuerzos en dejar constancia de una ciudad que ya no existe. Lo he hecho a partir de mi uniforme de mileurista semiculto. Hombre sin hijos, sin hipotecas, sin pareja, sin nombre, sin problemas, sin obra, sin currículum, sin nada que justifique esta escritura nerviosa y terminal.

Sabía que me estaba despidiendo  de la ciudad............
Eran calles sin sentido, dejadas caer en el plano, cocinadas a fuego lento entre la voluntad rural y la eclosión urbana. Calles sin poema, sin turistas, sin el fulgor de las glorias locales, calles con ADN intransferible. Las elegí a conciencia, me quería despedir de los que significaban.

La actualidad ya no me inquieta. Ya no me inquieta quedarme sin dinero, sin casa, sin libros, sin salud. Ya no tengo de nada. O lo que tengo ya no sirve.
Hablo con menosdominio que cuando escribía. Cuando escribía podía corregir. Ahora no corrijo y lo que digo viene d eun lugar en el que ya no soy yo.
¿Cuándo dejé de ser yo? ¿ Lo fui alguna vez? ¡ Qué falsedad tan ridícula esa de ser tú mismo! ¡Como si fuera posible!

Hay que hablar todo el tiempo con uno mismo y muy poco con los demás. Hay que encontrar un interlocutor, fumigar juntos la tiranía de los lugares comunes, destrozar la purpurina de las frases hechas y penetrar en la esencia del lenguaje para no descarrilar en el cháchara. Cada frase tiene que ser un cuchillo. 
Eso lo lo dijo Kafka, y estoy totalmente de acuerdo. Kafka, a mi edad ya había muerto. Solo desde fuera del lenguaje podemos desenmascarar la trampa del lenguaje y hacer que el lenguaje sea lo que tiene que ser: herramienta de cooperación y no de imposición e hipocresía. 





miércoles, 4 de diciembre de 2024

Noruega, Rafa Lahuerta.

*Como empiezan los libros.
Mi relación, las ganas de hablar y contar que me motivó a seguirlo. La intensidad es distinta.. lo enderezco o caerá en el olvido.

La Valencia sumergida.
La ciudad sitiada.


* Escribir un libro, una serie de textos que articulen el pensamiento vivido y por vivir.
*Sabes que deberias estar actuando en otro lugar.

El barrio del Carme era muelle y espigón, aduana y burdel. 
Callejones aturados de orín y brea.

No lo descarrto. La Insolación era mi musa, la musa un delirio, el delirio una manera de exprimir la realidad. Entre lo real y lo figurado, la hierba del desapego invadía las azoteas y un bosque de antenas tejía rutas inexploradas en las alturas. A la hora de la siesta, un funambulista cruzaba la ciudad.

*Rutas inexploradas, funambulistas cruzando la ciudad.

La singularidad de agosto en Valencia. Paisaje habitual, sonoridad inquietante.

Sobre los primeros intentos de escirbir una novela:
No pasé de los lugares comunes. La atmósfera del barrio aniquilado y su densidad dramática em sedujo y me engañó. Le di excesiva importancia al fraude de la mala vida y sus ramificaciones; primero desde la fascinación, despuñes desde la pereza.

Lo que me interesaba realmente era la proyección sagrada de las anécdotas en el inconsciente de los hombres.

*La falsa sensación de creer conocer la ciudad al dedillo, cuando me movía por ella con la intención de escribir mi nombre.

Valor más mítico que real.

Todo lo que yo contaba lo hacía suyo, era una esponja. 

Quemados por un sol del que nadie nos advertía.

*El coche me alejó.
* Historias y contexto en tu ciudad, que más se puede pedir.

Acampada junto a un lago, un lago irreal de cascotes y escombros. Una ventana sin cristales hacía de chimenea.

Duró el tiempo necesario para no olvidarlo jamás.

* Si he llegado hasta aquí, que se sea. ( Se ha de saber. )

Cuatro o cinco vces nos cruzamos en la ruleta de las calles.

Lo cierto es que era demasiado guapa, procaz y vulnerable para sobrevivir sin peajes en aquel cruce de calles arrasadas.

Lolo liaba un porro y el Turco perfeccionaba alambres que luego le servían para abrir todo tipo de candados.

La ciudad subterránea.

Durante aquellos anocheceres abruptos de agosto de 1984 nada me excitaba tanto como intuir las esquirlas de aquel universo poblado por seres furtivos cuyos nombres rebotaban en las paredes de la ciudad oscura hasta confundirse con la aureola de los héroes mitológicos. 

correveidiles que conocían todos los secretos.

Ya no pertenecían a nada y eso les volvía procaces y deslenguados.

Dotes para el escapismo. Aparecía  y desaparecía de los sitios sin que nadie se percatara. 

Unos las despreciaban por cateta y otros por desmemoriada.

El imaginario urbano sucumbió a la dinámica uniforme del turismo de masas y sus cadenas.

No ser uno de ellos me obligaba a inventar mi lugar en la trama.

Callejeo indiscriminado. 

Hasta pág 80.

1


pág 322:

Hay muchas miradas que construyen  ciudades, pero son pocas las que se elevan por encima de los lugares comunes. Lo comprendí entonces. Al no ser un turista convencional tenía la capacidad de asomarme a aquella ciudad donde nada me concernía y hacerlo con la tensión necesaria para atrapar su lógica en pocos días.
Solo por eso ya valió la pena el viaje.  No participaba del turismo, pero sí de la pasión por entenderla. De las ciudades no me interesaban ni los museos ni los palacios. Me interesaba el ritmo, la exposición del plano y su sentido: si era una ciudad sana o desquiciada.

Finalmente descubrí lo más obvio. Tampoco es fácil ser un buen turista. Hace falta fe, pasar la página con elegancia, no insistir en la profundidad de lo que apenas se atisba.
Como religión moderna exige atributos que yo no tengo. Su efervescencia me conmueve. Es una industria que funciona.
Lo que funciona merece respeto, aunque solo sea por no herir a los creyentes. A mí me agota. Hay que hacer acopio ligero de lugares eternos, poner la foto en el álbum, saciar la ansiedad del ¨Yo estuve alli¨. En ese proceso patológico hay más exhibicionismo que lucidez. En los suplementos culturales proliferan los ejercicios metaliterarios que intentan destilar el alma de la ciudad auténtica.

 
A mí me agota. Hay que hacer acopio ligero de lugares eternos, poner la foto en el álbum, saciar la ansiedad del ¨Yo estuve alli¨. En ese proceso patológico hay más exhibicionismo que lucidez. En los suplementos culturales proliferan los ejercicios metaliterarios que intentan destilar el alma de la ciudad auténtica.

...





domingo, 8 de septiembre de 2024

El acto de crear, una manera de ser. Rick Rubin.

El círculo del vaso mojado, sobre una hoja entintada de grises, lo he confundido con la estampación de una goma.

Buena reflexiones, explicadas de una manera evidente y demasiado entusiasta.

El inicio del trabajo es una semilla de la que brota el tronco de la idea central. Según va creciendo, cada decisión que tomamos se convierte en una rama que lo divide en una nueva dirección y se torna más y más delicada a medida que vamos avanzando.

La respuesta se apoya en el principio universal de las relaciones. Para saber qué lugar ocupa una cosa tenemos que relacionarla con otra.

. Pag:320:

Al final lo que hace que una obra sea grandiosa es la suma total de los pequeños detalles. Del principio al final, todo tiene tonos y grados. No hay una escala fija. No puede haberla, porque a veces los elementos más infimos son los  que tiene más peso.

pag 238:

Cuando nos obsesionamos con los acontecimientos, estos pueden parecer catastróficos. Sin embargo, solo son una pequeña parte de una vida más grande, y cuanto más te alejas, más pequeña se torna la experiencia.
Mírala de cerca y te obsesionarás. Mírala de lejos y observarás. Puedes escoger.

pag 239.

Tal vez fue precisamente eso lo que te atrajo del trabajo creativo de buen comienzo: el recuerdo de esa dicha sensorial, esa experiencia recurrente. Es como morder una fruta cuando está en el punto exacto de madurez.

pag 241.

La epifanía/revelación es el corazón de la creatividad. La notamos en todo el cuerpo. Capta nuestra atención y nos acelera el pulso o nos arranca una carcajada de sorpresa. Nos permite atisbar un ideal más elevado, abre en nosotros nuevas posibilidades que no sabíamos que estaban ahí. Es tan estimulante que, por ella, las facetas más laboriosas y menos interesantes del trabajo merecen la pena.
Excavamos buscando esas revelaciones: los momentos en que los puntos se conectan. Nos deleitamos en la satisfacción de ver cómo la forma se esclarece .


pag 242.
Las ideas latentes y las emociones ocultas en las capas más profundas de la psique pueden abrirse paso hasta nuestras letras, escenas y lienzos....

La profundidad de nuestra obra no importa necesariamente. Sin embargo,

pag 249.
Existe otro tipo de competitividad que nso puede reportar infinitos beneficios; una rivalidad que se puede desplegar a lo largo de toda la vida del artis
ta. Se trata de la competición con uno mismo.
Imagina la autorrivalidad como un deseo de evolución. El objetivo no es superar nuestras obras anteriores, sino avanzar y lograr una sensación de progreso. Crecimiento más que superioridad.
Nuestras capacidades y gustos pueden evolucionar, lo cual genera distintas obras con el paso del tiempo, pero ninguna se peude considerar superior o inferior a las demás. Son diferentes instantáneas de la persona que somos hoy y de la que eramos ayer. Todas son nuestras mejores creaciones en el momento en que son creadas.

Con cada nuevo proyecto, nos desafiamos a reflejar del modo más bello posible lo que habita en nosotros en esa ventana de tiempo en particular.
Desde este espiritu de autocompetición, propone llegar más lejos y presiónate hacia lo inesperado. No te detengas siquiera cuando alcances la grandeza.

Los relatos acerca de cómo se llevan a cabo las obras y de los rituales que ejecutan los artistas que las crean suelen estar exagerados y a menudo son pura ficción.

Sobre las ideas, somos máquinas de interpretar, y este proceso de etiquetar y clasificar es eficiente pero inexacto. Somo narradores no fiables de nuestra propia experiencia.

Las figuras legendarias del arte y la histoia se presentan en ocasiones como deidades. Es contraproducente compararnos con ellas porque nunca han existido tal como las concebimos. Son seres con defectos y aspectos vulnerables, igual que nosotros.

Todo arte es una forma de poesía. Siempre cambia, nunca permanece inmóvil. Tal vez creamos saber lo que significa una obra y, sin embargo, esa interpretación puede variar con el tiempo. El creador deja de ser creador una vez que termina el trabajo. A partir de ese momento, se convierte en espectador. Y el espectador aporta tanto sentido a una pieza como el creador.
Nunca podremos conocer su verdadero significado. Quizá nos ayude a recoerdar que hay fuerzas en juego que superan nuestra comprensión. Creemos arte y dejemos que los demás inventen relatos. 

pag 288.
No es cuestión de creer ciegamente en uno mismo. Se trata más bien de una fe experimental.
La fe encuentra su recompensa, quizá más que el talento o la destreza.

Avanzamos en la oscuridad.

Aunque no entendamos su utilidad, estamos practicando nuestra destreza, adquiriendo mayor dominio del oficio.

Con el tiempo , según vas finalizando más proyectos, crece tu fe en la experimentación.

294
Además de eso, reducir nuestro mundo con el fin de que sea más manejable nos aporta cierta sensación de seguridad.
Para que tu producción artística evolucione constantemente, no pares de rellenar la vasija de la que sruge. Y amplía tus miras de manera activa.

Haz lo posible por adoptar su perspectiva, por

Podemos tardar años, incluso décadas, en crear nuestro primer proyecto. Por lo general se desarrolla en el vacío, en circunstancias normales, en una conversación que mantenemos ante todo con nosotros mismos.
Después de compartirlo, pueden surgir influencias externas.
Hace aparición un público , ya esté formado por amigos o por grandes grupos de desconocidos. Individuos y empresas con intereses comerciales nos ofrecen contratos. Y cuando  empezamos a trabajar en el proyecto siguiente, es posible que varias voces externas nos hablen alto y claro desde los márgenes para empujarnos en distintas direcciones creativas. Para exigir el trabajo inmediato, sin preocuparse por la calidad del mismo.
Cuando esas voces entren en la mente del artista- preocupaciones sobre plazos, acuerdos, ventas, atención mediática, imagen pública, equipo, gastos, crecimiento del público, mantener la base de seguidores existente-, puede afectar a nuestra concentración. La intención del arte puede mudar de la autoexpresión a la subsistencia. De elecciones creativas a decisiones comerciales.
La clave para recorrer esta fase del viaje artístico es aprender a desconectar. Evitar las presiones externas penetren en el proceso interno e interfieran en el estado de pura creación.
Ayuda evocar la claridad mental que caracterizó la primera obra y permitió el éxito original.
Deja de lado no solo las preocupaciones comerciales, sino también las necesidades y pensamientos de esas voces externas. Exclúyelas  de tu consciencia mientras tratas de llevar a cabo el mejor trabajo posible.
Cuando eres Capaz de concentrarte únicamente en la creatividad y trabajar en un espacio sagrado, todo el mundo se beneficia. Y el resto de las prioridades son atendidas.

____

Nos relacionamos con el espacio a través de la pintura.
No se busca mucho más que generar un momento gratificante.

Paisajes.

Cuando las herramientas son buenas, el disfrute es total.

En el acto de pintar, te encuentras nuevos escenarios todo el rato. Desde el como llegar, la superficie, los elementos que van contigo. Los lugares en los que te puedes esconder, el número de interrupciones hasta completar lo pintado, la manera disimular. Lo extraño de tú en ese escenario. El miedo.

Aquel toma y daca.

Hacía fuera, dar al exterior.

Es bastante probable que haya un agujero por el que pasar.

Las lineas, los cables que cruzan las vías.

Moverse con una luz roja.

Distintas luces en la oscuridad. Cada uno un color. Identificarse en la oscuridad.

Los lugares que se pisan.

En la oscuridad, sin ver lo suficiente cuesta más creer.  Ir a ciegas, confiar en tí y en tus movimientos.
Emites y no hay respuestas. Llegan cuando se da luz.

Ver, disfrutar lo pintado.
__




Carol Dunlop/ Julio Cortázar en Los autonautas de la cosmopista.


Una serie de referencias que encuentro en el libro Los autonautas de la cosmopista de Carol Dunlop y Julio Cortázar similares a modos de actuar  útiles a mi actividad creativa en la calle. 


Pag 213.

...y mientras mi víctima descansa en compañía de un colega bajo la sombra de otro árbol del terreno, paso y vuelvo a pasar con la cámara fotográfica en la mano, y un aire concentrado. Para convencerlos mejor de mi profesionalismo, cambio sin cesar de objetivo, compruebo la altura del sol, me doblo en cuatro y asumo posiciones casi lascivas para tomar fotos que hubiera podido tomar de pie como cualquiera. 
...

Lo único posible es presentar la verdad de una manera que no puedan imaginarse que sea lo que en realidad es.

Pag 211.

Para convencer a los enemigos, Julio finge escribir a toa máquina, cosa que siempre inspira algún respeto.

Sí, se ven muchas cosas cuando uno se queda aquí un poco más que de costumbre.

viernes, 6 de septiembre de 2024

TAZ. HAKIM BEY

 Solo estoy despierto en lo que amo y deseo hasta el horror, lo demás no es sino mobiliario amortajado, anestesia cotidiana, cagadas mentales, aburrimiento subreptil de los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.
amortajado: desuso.

Separados de la tribu por una nostalgia feraz escarbamos túneles en busca de palabras perdidas, bombas imaginarias.

Página 54,
No hagas Terrorismo Poético para otros artistas, hazlo para gente que no repare( al menos por un momento) en que lo que has hecho es arte. Evita las categorías artísticas reconocibles, evita la política, no te quedes a discutir, no seas sentimental; sé implacable, arriésgate, vandaliza solo lo que debe ser desfigurado, haz algo que los niños puedan recordar toda la vida, ....
**Vistete. Deja un nombre falso. Sé legendario. El mejor Terrorista poético va contra la ley, pero que no te pillen. Arte como crimen, crimen como arte***

( Arte y crimen... da un poco de tirria...)también decia a menso que la musa del TP se apodere de ti... un poco de vergüenza da.)

No se trata de una habitación limpia y bien iluminada. ( Fuera de contexto, me gusta como funciona. )

Las palabras pertenecen al que las usa solo hasta que otro las vuelve a robar.

NIÑOS SALVAJES:

El insondable sendero luminoso de la luna llena.
; rayos tan urgentes y tangibles que tienes que echar las persianas para pensar en palabras.

Ni hablar de escirbir a los Niños Salvajes. Ellos piensan en imágenes; la prosa es para ellos un código aún no enteramente digerido y osificado, igual que para nosotros nunca ha sido enteramente de fiar.
Puedes escribir sobre ellos, para que otros que hayan perdido el hilo de plata puedan seguir.

Los únicos capaces de entender que amar y dar rienda suelta son un mismo acto, son sobre todo artistas, anarquistas, pervertidos, herejes, una banda aparte ( tanto entre sí como del mundo) solo capaces de encontrarse como podrían hacerlo niños salvajes, intercambiando miradas en la mesa durante la cena, mientras adultos farfullan detrás de sus máscaras.

Pag 87:
Utopias piratas
La red, primitiva y dedicada primordialmente a los negocios prohibidos, sin embargo, funcionaba admirablemente.  Repartidas por ella había islas, escondites remotos donde los barcos podían aprovisionarse y cargar con los frutos...

Minisociedades en toda regla que vivían conscientemente fuera de la ley...

La TAZ es una forma de sublevación que no atenta directamente contra el Estado, una operación guerrillera que libera un área de tierra, de tiempo, de imaginación para luego disolverse y reconstruirse en otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda acabar con ella. Puesto que el Estado tiene más que ver con la simulación que con la sustancia, la TAZ puede ocupar estas áreas clandestinamente y llevar adelante sus propósitos subversivos por un tiempo con relativa tranquilidad.
Quizá algunas pequeñas TAZ hayan durado vidas enteras por haber pasado desapercibidas, como los enclaves hillbilly, porque nunca se las vieron con el Espectáculo, nunca se mostraron fuera de esa ¨vida real¨ que resulta invisible a los agentes de la simulación.
...,pero su mayor fuerza reside en su invisibilidad; el Estado no puede reconocerla porque la historia carece de definición para ella. En cuanto que una TAZ es nombrada- representada y mediatizada, debe desaparecer, desaparece de hecho, dejando tras de sí un vacío, resurgiendo de nuevo en otro lugar, invisible de nuevo en tanto que indefinible en términos de Espectáculo. Por ello, la TAZ es una táctica perfecta para una era en la que el Estado es omnipotente y omnipresente, pero también está lleno de fisuras y grietas.

 

martes, 13 de agosto de 2024

Tan solo necesito un pequeño  espejo donde ver el paso de la cuchilla por mi cara y un cuenco con un dedo de agua donde limpiarla entre pasada y pasada. 

Que los días pasen rápido, aprovecho para escribir tumbado en la cama. Pero me cuesta menos hacerlo después de que pase algo. Pronto volveré a estar en la carretera,  sin tiempo para hacerlo por querer ir de un lugar a otro. Buscando un buen sitio donde pasar la noche y comiendo en  cualquier sitio. 

Algeciras, Ceuta y Tanger escritos en un mismo dibujo. La Línea y Gibraltar en otro.


Uno detrás de otro utilizado como un pasa manos. 


Saluda al pasar, lo único que dijo.
De ventana en ventana, en lugar de ventana a ventana.
En un cuerpo solido queda vacío.

La descripción de un paisaje:
Hastar llegar aquí.
Zig zag, zag zig.
Pausa.



Se encala la pelota, tocan a la puerta





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