miércoles, 24 de junio de 2026

MEDIO PAN Y UN LIBRO Notas sobre el discurso de Federico García Lorca.

 MEDIO PAN Y UN LIBRO
Discurso en la inauguracion de la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros. Septiembre 1931.

No hablo sino que leo. 

Melancolia que nace no solamente de la pobreza, sino también de la  desesperanza y de la incultura. 
Los pueblos que viven  solamente apegados a la tierra tienen únicamente un sentimiento terrible de la muerte sin que haya nada que eleve  hacia días claros de risa y auténtica paz social. 

Tienen el alma muerta, Muerta como un molino que no muele.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro,

No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aqui violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reinvindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.
Que gocen todos los frutos del espiritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organizacion social.

pedía libros, pedía horizontes.

Lleno de Fe, falto de luz.

Reunion de libros.

Arrojad una piedra, explosión de circulos concentricos.

Libros de piedras sobre las montañas.

Los Egipcios, además de escribir en la spuertas de sus prodigiosos templos,  escribieron sobre unas largas tiras vegetales llamadas papiros, que enrollaban . Aquí empieza el libro propiamente dicho. 

...sigue luchando con las uñas, con los ojos, con la sangre, por eternizar, por difundir, por fijar el pensamiento y la belleza. 

( LIBRO Donde se pueda leer en una única posición. )

Hachas de luz en el bosque. 

¡Por fin! hace los primeros libros baratos. 

Cada uno sacará del libro lo que pueda. 


Ideas para la persiana medio pan y un libro.

Catalunya en Miniatura.

 Encontrar el Arco, en miniatura de 
Carrer de la Ciutat.
Plaza donde está el palacio de la generalitat, se llama plaza Sant Jaume.

lunes, 22 de junio de 2026

Bombardeo de poemas, Colectivo CasaGrande. Bareclona

Era sábado, por la tarde y descansabamos en la cama. Cate miró por la ventana después de la insistencia del ruido de un helicóptero.

Al asomarse, vio que de él caían miles y miles de papeles.

Nuestro primer pensamiento fue pensar en alguna extravagancia: dinero o una promoción musical…

Nos vestimos lo más rápido posible y corrimos a la calle.

Por el mercado de Santa Caterina ya se percibía la agitación.

Cruzamos Vía Laietana.

La gente miraba al cielo tratando de coger uno de aquellos papeles antes de que llegara al suelo.

Las calles y la carretera se llenaron de gente. La Guardia Urbana trataba de mantener el orden.

Una primera sensación caótica nos hizo sentir miedo y desconfianza, pero poco después averiguamos que lo que caía del cielo eran poemas. Todo el mundo estaba fascinado; una emoción que se contagiaba.

Era una acción del colectivo artístico chileno Casagrande. Una intención de transformar simbólicamente la memoria de los bombardeos relacionados con la Guerra Civil española en un acto de poesía. Alrededor de 100 poemas distintos, de poetas catalanes y chilenos, en torno a la idea de libertad, memoria, exilio, resistencia y silencio.

Cuando el helicóptero se fue, cientos de poemas quedaron atrapados en cornisas, toldos, andamios y árboles. La gente que todavía no había conseguido el suyo empezaba a idear la manera de conseguir uno y, en pocos minutos, había gente trepando a los árboles y zarandeando sus ramas, lanzando botellas de agua encima de techados y mirando en los lugares más inhóspitos.

La acción se convirtió en un juego de buscar y hacer caer. Los rescatistas eran aplaudidos y celebrados después de liberar aquellos marcapáginas que volvían a caer, y la gente formaba corrillos atentos al recorrido aleatorio del papel.

El primero que conseguimos fue gracias a un gesto de generosidad de una chica que se lo entregó en mano a Caterina. Quizás le sobraba o quién sabe, pero estábamos felices de tener uno.

Continuamos la tarde en la calle hasta llegar la noche, cuando volvimos a casa por la Plaça Nova.El viento había hecho caer algunos de los poemas, pero ya no estaban rodeados del público excitado que los había visto caer. Y ahí estaban, sin dueño ni reclamo, como un papel esperando a ser barrido.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una acción artística. Me ayudó a entender y conectar con las intenciones del arte a pie de calle: sin distinciones, sin predisposiciones ni horarios.

Sí es cierto que la acción estaba anunciada. Pero para la mayoría de la gente que estaba allí fue una sorpresa.

20 de junio de 2026.

lunes, 18 de mayo de 2026

19:
Si el genio intuye la naturaleza, se debe a que ha vivido en estrecha camaradería con ella. El buen sentido, asimismo , exige una actitud despabilada( Espabilada) una adaptación que nunca deja de renovarse ante situaciones siempre nuevas. De nada recela ( desconfia.) tanto como de una idea hecha, que quizá sea un fruto maduro del espiritu, pero también un fruto que cayó del árbol, que pronto se secó y que ya no presenta en su rigidez más que el residuo inerte del trabajo intelectual.
El buen sentido
es ese trabajo mismo. Quiere que veamos todo problema como si fuera nuevo, y que le hagamos el honor de hacer un renovado esfuerzo. Exige que sacrifiquemos lo que a veces resulta penoso, opiniones que ya nos habíamos hecho y soluciones que ya teníamos preparadas. y, en suma, se parece menos a una ciencia superficialmente enciclopédica que a una ignorancia consciente de ella misma, acompañada del coraje de aprender. Si se asemeja al instinto por la rapidez de sus decisiones y la espontaneidad de su naturaleza, se diferencia de él profundamente por la variedad de sus recursos, la flexibilidad de su forma y el celo con el que nos vigila para preservarnos del automatismo intelectual. 
Si se parece a la ciencia por su preocupación por lo real y la obstinacion con la que se mantiene en contacto con los hechos, se distingue de ella por el tipo de verdad que busca,
pues no apunta, como la ciencia, a la verdad universal, sino a la del momento presente, y no se preocupa de tener razón de una vez por todas, sino por volver a tener razón de cero en cada caso. 
...
Henri Bergson

44:
Caminamos en medio de un panorama desolador de restos sobados por el mar, ordenados y coleccionados por el solo hecho de haber existido. 
43
El arquetipo.
1- Se entiende por artefacto cualquier objeto fabricado con cierta técnica para desempeñar alguna función específica.
...
Los artefactos se reparan, los objetos históricos se restauran. Los artefactos de Parra son aparatos que funcionan en el presente,  Favorecidos por un toque de gracia, se mantienen en pie escapando de ser representación de un recuerdo blandengue o de un pasado melancólico.
Los artefactos como productos del arte no necesitan explicaciones ni charlas para validar su historia. 
Su habla los convierte en complejos detonantes del presente.

Es la tensión así generada la que, siempre sin resolverse, determina su fuerza y su actualidad. 


45:
Como toda construcción frágil, el destino de una casa flaca tal vez solo sea desaparecer una vez muerto su artífice. Ellas se van apagando poco a poco, conservan una luz titilante, por un tiempo al alba y luego se extinguen consumidas por sus alrededores. Hay que buscarlas a menudo debajo de las enredaderas.




46

El monasterio es tal vez el primer lugar donde la vida misma y no solo las técnicas ascéticas que la forman y reglan_ fue presentada como un arte. Sin embargo, esta analogía no debe entenderse en el sentido de una estetización de la existencia...
De una definición de la propia vida en relación con una práctica incesante.


EL rigor incesante de los monjes.
47:
Lo compré atraído por esas manchas, por esas ¨manchas que manchan¨como diría Eugenio Dittborn.
Parados en la vereda bajo un pequeño arbol callejero.

Mientras más pobre, más elegante...
Ese es un misterio: que la elegancia, un concepto burgués, sea monopolio de los pobres es una realidad extraña.
Me refiero a los pobres rurales; uno va a hablar con los huasos y es ocmo estar en Versalles.
48:
Copié esta chimenea repetidamente en mis proyectos de entonces, especialmente su mecanismo para cocinar.
No hay nada más dificil que diseñar una buena y linda chimenea.
Contenía las herramientas usadas a diario por el trabajo obsesivo y monacal de Gazitúa.
Hermoseamientos que la han ido agrandando, aislando, engrosando.
50:
Este jardín mira un mar que hoy parece lejano y que entonces debió haber estado muy cerca. 
La casa Santos se llena con poco y su interior austero parece una terraza techada.
54:
Entomólogo, Estudio de insectos. 
Crear un espacio de dimensiones públicas.
Atrapar un volumen de aire mucho mayor con la misma cantidad de material. 
****La casa del futbolista,  no por rico, si no por su proximidad a un campo de futbol.
****Una casa pequeña, donde los servicios de alrededor se sumen. 
Una mirada unificadora.
pag 56:
Trabajar con la naturaleza, no contra ella.
Un solo aire iluminado sin sombras.




lunes, 4 de mayo de 2026

Pág 106 . Vagabundos

 El hierro, la madera, el granito, los hombres y los buques, todo entona un himno grandioso y apasionado al dios del Tráfico. Mas las voces humanas parecen débiles y ridículas, igualmente que los hombres causa de esta confusión. Vestidos con sucios harapos, encorvados bajo su carga, se agitan entre el polvo, en una atmósfera de calor y de ruido, y son pequeños, insignificantes, ante los colosos de hierro que les rodean, de las montañas de mercancías, de los repletos vagones y de todas aquellas cosas que ellos mismos han fabricado . Le esclaviza su obra, anulando su personalidad.

Los gigantescos barcos silban o suspiran profunda-mente, y en cada sonido que emiten parece resonar un sarcástico desprecio por los hombres que se arrastran por sus cubiertas y llenan sus flancos con el producto de un trabajo de esclavos. Las interminables filas de descargadores son lúgubremente ridículas; llevan en sus hombros enormes sacos de trigo que colocan en los abultados vientres de hierro de los buques, para ganar un pedazo de pan con que calmar el hambre. Los hom-bres, haraposos, sudando, embrutecidos por la ruda tarea, por el calor y el ruido; las máquinas brillantes, hercúleas e impasibles, fabricadas por estos mismos

hombres, estas máquinas, movidas no por el vapor,

sino por la sangre y los músculos de sus creadores...

¡cruel ironía!

El ruido ensordece, irrita el polvo la nariz y los ojos, quema el calor y fatiga el cuerpo, y todo, en torno, parece presto a estallar en una catástrofe sublime, después de la cual el aire se hará otra vez respirable, la tierra cesará de producir este ruido incesante, y la ciu-dad, el mar y el cielo quedarán tranquilos. Mas todo es una ilusión alimentada por la esperanza del hombre y por su constante e ilógico anhelo de libertad...

Se oyeron doce campanadas sonoras y graves. Cuando se apagó el eco de la última, la salvaje orquesta del trabajo habíase extinguido también y después de un minuto se transformó en un sordo murmullo. Entonces la voz de los hombres y la del mar se dejaron oír más distintas.

Era la hora de la comida

domingo, 3 de mayo de 2026

 La gorra roja.

El museo cuando llueve.
Las lamas, entrar por donde ya había  escrito. Salir escribiendo el tuyo.
La disposición de las lamas, agitación después de verla. La vegetación. El tipo de vegetación, la primavera. A media altura.
El espacio Blanco. Zona Blanca autónoma en secreto.
Los abrazos, los besos.
El mirador. Verlo desde la distancia.
El globo en forma de corazón, una manera de despedir el lugar.
Tus abrazos y tu mirada mientras vamos en moto.
Tú energía tus ganas de seguir.

Recordar el día empezando por el final por tantas cosas que vimos e hicimos.
Cantera, Entramos directos. Haber estado antes me hace caminar seguro, pasar por delante de las cámaras rápido.
Asegurar el lugar visto. Ponerlo en común.
Sumar rincones al lugar, ir más allá, explayarse, moverse con más calma.
El límite entre la montaña explotada, y la logística de explotación.
Un embudo, un mortero para fragmentar los bloques de piedra.
La posición para ver Maman de Louise Bourgeois en su versión más industrial.
Arrancar escaleras y colocarlas en otros lugares.
Escaleras de un sitio. En otro.

Entre Carreteras, llegamos a una zona de servicio de la autopista por caminos de huerta. Me gusta este contraste.
Una zona destinada a repostar, a estirar las piernas…
Encontramos una furgoneta abandonada, le faltan las ruedas delanteras. Apoya sobre unas cajas de naranjas, el interior esta lleno de basura.  Me decido a escribir sobre ella, Cate graba mientras lo hago.  No termino el ENTRE cuando escucho un coche detrás mio, y para que me percate de su presencia enciende la sirena.
Nos identifican , entregamos los DNI, los apoyan sobre el asiento de nuestra moto y les toman una fotografía. Más tarde Caterina, me confiesa que es el gesto más tierno que podía imaginar. Nuestras caras allí juntas. (Me enamoro de su reacción, como afronta la situación) Nos preguntan si es para algún canal de internet, les decimos que no, que es poesía. Se extrañan, me entusiama escuchar la palabra poesía en la boca de un guardia civil, aunque vaya acompañado de un interrogante de extrañeza. Nos quitan el spray con el que estába  escribiendo en ese momento. Veníamos de lejos, el spray está casi vacío. Preguntan por si llevamos más, yo obediente confieso que si, que hay otro. Este está entero.
Se van, volvemos a los caminos de huerta en dirección a la cantera.
Pero se me ocurre, que de camino hay  un punto limpio donde seguramente podamos encontrar algún spray. Vamos para allá, cruzamos el pueblo, están en fiestas.
El agujero de la valla es grande, esperamos a entrar porque hay un vecino que  entra por el camino. Entramos con un poco de descaro, Desde la carretera se nos ve, así que nos movemos rápido. Zarandeo varios sprays, casi todos vacíos. La canica suena fuerte hasta encontrar un rojo con poco de pintura. También sacamos un bote de plástica  y un pincel con la punta seca, con un cúter cortamos los pelos secos. Cate lo graba.
Seguimos rumbo nuestro destino, nos volvemos a cruzar con los mismos guardia civiles, pero no hay problema. Estamos en la carretera.
Paramos a por un bocadillo de tortilla de patatas con pimiento verde en un bar de carretera. Lo pedimos para llevar.
Nos lo comemos en la cantera, en su antigua infraestructura, ya en desuso y preciosa por su combinación. De materiales y polvo posada sobre sus partes. Solo están nuestras pisadas.
De postre unos nísperos que recogió Cate, de camino.
Al día le queda una hora de luz, así que recorremos el lugar documentando escaleras, tubos, estructuras.
El silencio se interrumpe con un compresor que relincha de cuando en cuando.
Atravesamos la zona de trabajo, las oficinas.
El mortero de piedra, el embudo, la transición de un lado a otro. 

El spray rojo, símbolo para seguir. La pintura justa para escribir que  estuvimos. 
Spray gastado en luna llena.

Merendar a las 22:00 yendo en moto. 
Confundir D
oritos con barro.


El Pasillo cerrado entre el Cementerio y el Tanatorio.
El sonido.

Rescatar una estanteria. Instalarla en el pasillo, en el lado del Cementerio. Evitar ruidos en el cementerio.
Recoger objetos de aquel lugar  y colgarlos. Ofrenda objetual.
Previa, alcayatas y tornillos aprovechando los agujeros hechos por las termitas en el marco de una estanteria.  

Las fotos de ti, cámara en mano. 

sábado, 25 de abril de 2026

El titulo para la exposición me gustaría que fuese: El rabillo del ojo.

El rabillo del ojo es una expresión que se utiliza cuando miras algo de forma disimulada o indirecta, sin girar la cabeza ni prestar atención abiertamente. Es como observar algo usando la visión periférica, para que parezca que no estás mirando.

Esta manera de mirar la desarrollé cuando me inicié en el mundo de las farolas. Venía de escribir mi nombre en distintas superficies de la ciudad, y cuando descubrí que la farola era un elemento olvidado por todos (por la administración), un soporte que de alguna manera democratiza el intercambio de los ciudadanos, un tablón de anuncios curvo, donde se van amontonando carteles y anuncios precarios, distintos tipos de cintas adhesivas, escritos a mano o fotocopiados, ofreciendo servicios: limpiezas, mudanzas… con sus respectivas faldas de números que ondean con el viento… y que la lluvia emborrona (también tiene otros usos, como puntos de encuentro donde los pises de perro confluyen).

Por lo repetitivo y el ritmo en la ciudad, sumado a una investigación de materiales y un deseo de autonomía, encontré la manera de escribir mi nombre en ellas, usando plantillas imantadas que rellenaba con spray. Este espacio y el modo en el cual lo pintaba me resultó realmente placentero, y terminó convirtiéndose en una obsesión. Recorrí la ciudad pintando sus farolas… calles y calles en sus dos direcciones.

Descubrí una motivación que enlazaba mis ganas de estar en la calle. Empecé a memorizar con más atención y detalle al intervenir en ella. Mi dedicación y mi objetivo estaban claros y definidos; fue entonces cuando asimilé el proceso, cuando aparecieron otros pensamientos. Estaba concentrado en que todo saliera bien y me sentía muy a gusto y lúcido; observaba con mucha atención mi alrededor. Mi actividad no estaba permitida, por lo que tenía que estar muy atento a todo lo que ocurría a mi alrededor. Ocurría durante el día, por lo que convivía con la cotidianidad de los ciudadanos.

Aquí es donde desarrollo la habilidad de mirar sin parecer que estoy mirando, sin mostrar alarma ni llamar la atención. También a moverme con suavidad, nada de gestos brutos o de preocupación.

El rabillo del ojo es una instalación de 10 farolas que definen una línea curva a lo largo y ancho de la sala, un fragmento de luz en la ciudad. Sobre la columna perforo una serie de frases y enunciados, pensamientos que bien podrían surgir en el tiempo de caminar de una a otra. Una luz en el interior del poste ilumina los mensajes, mientras que la esfera que debería iluminarse deja de hacerlo.


La imagen que se me pide podria ser una foto de farolas, y escrito a su alrededor.
*
El mismo gesto de dia, el mismo gesto de noche.
Un spray en muchos lugares. Pintura y paisajes.
Suena y pienso que eres tú. Eres tú. 
Bajo la lluvia seguros,  La tierra mojada. 
La insistencia con la que aparecer.
_____
El sendero espontáneo creado al caminar. Iluminados.
Tu mano proyectada en la pared, luna llena.
Todo lo que ocurre entre una y otra. Ambos sentidos.
Entre carreteras, y un aerosol rojo con el que seguir.





*

Entre una y otra
Ideas en Secuencia
En cada farola un mensaje
Ritmo de aparición
Seguidilla de ideas.
Secuencias de ciudad.
Atravesar una valla
Bajo la lluvia, seguros.


Como te ven de dia, como te ven de noche. 
El mismo gesto de dia, el mismo gesto de noche. 
Avanzar en el mapa de caminar.
Escrito en ambos sentidos. Todavia están. 
La insistencia con la que aparecer. 
Una luna llena que da sombra a mi mano junto a la pared.
Contigo calles claras



Entre naranjos, entre carreteras, un spray rojo para seguir, gastado en luna llena.







El titulo para la exposición me gustaría que fuese,
El rabillo del ojo.

El rabillo del ojo es una expresión que se utiliza cuando miras algo
  de forma disimulada o indirecta, sin girar la cabeza ni prestar atención abiertamente. Es como observar algo usando la visión periférica, para que parezca que no estás mirando.

Esta manera de mirar que desarrolle cuando me inicie en el mundo de las farolas. Venía de escribir mi nombre en distintas superficies de la ciudad, y cuando descubrí que la farola era un elemento olvidado por todos ( por la administración.) Un soporte que de alguna manera democratiza el intercambio de los ciudadanos, un tablón de anuncios curvo, donde  se van amontonando carteles y anuncios precarios, distintos tipos de cintas adhesivas, escritos a mano o fotocopiados. Ofreciendo servicios; limpiezas, mudanzas… con sus respectivas faldas de números que ondean con el viento… y que la lluvia emborrona. (También tiene otros usos, como puntos de encuentro donde los pises de perro confluyen.)
Por lo repetitivo y el ritmo en la ciudad, sumado a una investigación de materiales y un deseo de autonomía encontré la manera de escribir mi nombre en ellas, usando plantillas imantadas que rellenaba con spray.
Este espacio y el modo en cual lo pintaba me resulto realmente placentero, y terminó convirtiéndose en una obsesión.
Recorrí la ciudad pintando sus farolas…calles y calles en sus dos direcciones.
Descubrí una motivación que enlazaba mis canas de estar en la calle.
Empecé a memorizar con más atención y detalle al intervenir en ella.
Mi dedicación y mi objetivo estaban claros y definidos, fue entonces cuando asimilé el proceso, cuando aparecieron otros pensamientos, estaban concentrado en que todo saliera bien y me sentía muy a gusto y lúcido, observaba con mucha atención mi alrededor. Mi actividad no estaba permitida, por lo que tenia que estar muy atento a todo lo que ocurría a mi alrededor. Ocurríais durante el dia, por lo que convivía con la cotidianidad de los ciudadanos.
Aquí es donde desarrollo la habilidad de mirar sin parecer que estoy mirando, sin mostrar alarma ni llamar la atención. También a moverme con suavidad, nada de gestos brutos o de preocupación.
El rabillo del ojo, es una instalación de 10 farolas que definen una linea curva a lo largo y ancho de la sala, un fragmento de luz en la ciudad.
Sobre la columna perforo una serie de frases y enunciados, pensamientos que bien podrían surgir en el tiempo de caminar de una a otra.
Una luz en el interior el posted ilumina los mensajes,  mientras que la esfera que debería iluminarse deja de hacerlo. 


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